* El encuentro de Danza Azteca en Unión y Conformidad reunió a agrupaciones de cuatro estados y permitió reivindicar la vigencia de tradiciones ancestrales.
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Nogales, Ver. 09-Ago.-26.- Entre el sonido de los tambores, los cantos y el movimiento de los danzantes, la Laguna de Nogales se convirtió en un espacio para reencontrarse con una parte de la memoria de los pueblos originarios de México.
El encuentro de Danza Azteca en Unión y Conformidad reunió a grupos provenientes de distintas entidades del país y permitió a familias nogalenses y visitantes acercarse a una expresión cultural que, lejos de permanecer como una tradición del pasado, continúa transmitiéndose de generación en generación.

Uno de los principales protagonistas de esta jornada fue la familia Baltazar Guerrero, originaria de Nogales, cuyos integrantes han conservado durante varias generaciones el legado de la danza de raíz mexica-chichimeca.
Para José Luis Sánchez Baltazar, esta manifestación representa mucho más que una serie de movimientos ejecutados al ritmo del tambor. Es una forma de preservar la memoria de sus antepasados y mantener vigentes conocimientos vinculados con la espiritualidad, la gastronomía, las ceremonias y las costumbres que forman parte de la identidad de los pueblos originarios.

La jornada comenzó con una velación bajo la tradición conchera, que se prolongó durante la noche y madrugada entre rezos, cantos y la elaboración de elementos florales. Para quienes participan en estas prácticas, cada uno de estos elementos posee un significado espiritual y forma parte de un conocimiento que ha sobrevivido gracias a la transmisión oral y familiar.
Actualmente, alrededor de 20 personas integran el grupo de danzantes de Nogales. Durante el encuentro, recibieron a representantes de cuatro estados de la República Mexicana, convirtiendo a la Laguna en un punto de encuentro para comunidades y agrupaciones que comparten el compromiso de preservar expresiones culturales ancestrales.

Una tradición que se niega a desaparecer
En un país caracterizado por su diversidad cultural, las manifestaciones de los pueblos originarios representan una parte fundamental de la identidad nacional. Sin embargo, muchas de estas expresiones enfrentan el desafío de mantenerse vigentes frente a los cambios sociales y culturales.
Por ello, encuentros como el realizado en Nogales adquieren relevancia no solamente como actividades culturales o turísticas, sino como espacios de preservación de la memoria colectiva.

Cada danza, canto, ceremonia y elemento utilizado por los participantes encierra conocimientos que han sido transmitidos por generaciones y que encuentran en las nuevas generaciones una oportunidad para continuar existiendo.
En este contexto, el director de Turismo de Nogales, Mauro Ojeda Hernández, destacó el respaldo del gobierno municipal a las expresiones culturales y señaló que la realización de estas actividades también contribuye a atraer visitantes y fortalecer la actividad comercial.

Explicó que se analizan proyectos encaminados a incorporar nuevos atractivos a la Laguna y fortalecer su vocación turística, con la intención de que el municipio pueda consolidarse como un destino donde converjan naturaleza, historia y cultura.
Pero más allá de la promoción turística, la jornada dejó una reflexión: los pueblos originarios no forman parte únicamente de la historia de México; son comunidades vivas que continúan aportando conocimientos, valores y expresiones culturales a las nuevas generaciones.
En la Laguna de Nogales, cada golpe del tambor y cada paso de los danzantes recordó que la identidad también se construye a partir de la memoria.
Y mientras existan familias dispuestas a enseñar a sus hijos y nietos el significado de sus ceremonias, la tradición seguirá danzando.